La autoayuda no (siempre) ayuda

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Pero algunas veces, sí.

Hace unos días leí un artículo de blog (fuente: http://yoriento.com) muy interesante al respecto. Expone que los libros de autoayuda nos impulsan a un hipotético futuro de "color de rosa" obviando la parte negativa del entramado; las debilidades, los temores... y los más que probables fracasos.

No voy a negar este punto, de hecho lo comparto en parte. Pero con un matiz: no es bueno generalizar. Ni todo el monte es orégano ni un descenso perpetuo a la burla y el desprecio intelectual de esos supuestos triunfadores que han conseguido todo lo ansiado en vida.

Dentro del artículo al que hago referencia, se establecen catorce apartados base para desmontar el mito "utópico" de la autoayuda. Como parte de mi obra literaria pasa por estos menesteres (de dos libros que llevo escritos, uno), he creído conveniente comentar cada uno de estos puntos. Lo cual no significa que tenga que defender "mi terreno" a capa y espada, sino plantear varios puntos de vista.

Luego cada uno que decida como considere oportuno, faltaría más.

Vamos, pues, con los 14 apartados

1. A veces no podrás. Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque por mucho que quieras no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría. Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.


Completamente de acuerdo. Ni todo lo que te ocurra -o pueda ocurrir- es culpa tuya, ni, en ocasiones, de los demás. Que el mundo suele ser injusto y hasta cruel creo que es algo de sobra conocido por todos, lo cual no quita que, teniendo eso en mente, no podamos intentar corregir nuestros propios errores y debilidades para así minimizar en la medida de lo posible los problemas. Un grano no hace granero, pero es mejor que nada.

2. Algunos de esos libros son divertidos. Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.


Parto de la base de que algunos libros son divertidos porque te dicen lo que en realidad quieres oir -que siempre hay una esperanza y que ésta depende únicamente de tu actitud-. Al igual que en el punto anterior, considero que aquí no es bueno generalizar. La gente, por lo general, tiene que luchar como puede a lo largo de su vida en diferentes áreas. Que lo hagan mejor o peor es discutible, pero no una vara que sólo sea negra o blanca. Del "fracasado"al "Hombre estrella" hay un gran abanico de matices. Mi idea de un libro de autoayuda no es insultar o menospreciar al lector, sino hacer que, por pequeño que sea, dé un paso positivo en su vida. Un hombre de renta muy baja es casi imposible que se convierta en millonario de la noche a la mañana, pero al menos puede intentar mejorar su vida dentro de límites razonables.

3. Antes había perdedores simpáticos. Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos… Pero ya no quedan señoritos de ésos porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.

¿Qué entendemos por perdedor? Para mí un perdedor es alguien insatisfecho con su vida y con sus relaciones. Una persona que objetivamente apenas tiene lo justo (económica, social, emocionalmente) y se ve incapaz -disponiendo de medios a su alcance, claro está- de cambiar tal rumbo.

Creo que este apartado cae un poco en la demagogia, ya que da a entender que si no eres un empleado innovador y con ideas no vas a ninguna parte, y eso tampoco es así en todos los sitios. Dependiendo del grado de importancia en la empresa puedes recibir información y cursillos sobre inteligencia emocional, trato de personal, técnicas de motivación, etc. Pero están destinados a los ejecutivos y gente de rango similar. Ya no estaríamos hablando de "cada empleado", ¿no?

4. Gente que sepa mandarse a sí misma. En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia - sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.

Vuelvo a lo mismo de antes: generalizar. No creo que todas las empresas tengan el mismo patrón de trabajo ni libertades creativas en sus empleados. Asumir esto como una realidad es el equivalente a decir que todas las personas de X país (o raza, o credo, etc.) son de una forma porque se dan ciertos casos de comportamiento en él.


5. La célebre dirección por objetivos. Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.

Me remito al punto anterior. Parece que sólo existe un tipo de empresa y de negocio en el mundo -y que los jefes/empresarios son el peor demonio imaginable por el hombre-.

6. Pero el trabajo produce satisfacción. Esa es la trampa - envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Y ya no te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.

Trabajar no es el único camino a la felicidad, ni mucho menos, pero sí que es verdad que ayuda -sobre todo si es un trabajo que te gusta hacer- a que te sientas mejor. Desde luego no seré yo el que opine que hay que vivir para trabajar, sino que se trabaja para poder vivir digna y autosuficientemente. De ahí a pensar que es el único medio para el éxito...

Por cierto, en referencia a "sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos", hay un conjunto notorio de la sociedad que son los autónomos, que parece que no existan.

7. Trabajar antaño fue maldición bíblica. Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte - creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.

Bueno... me parece que siempre se basa en los mismos conceptos (empresa=averno, empresario=satán, trabajador=pobre desvalido). Sí, ok, todas las empresas, de todos los sectores, de todo el mundo, son así.

De todas formas, esos "ejecutivos autoconvencidos" -que existen, como todo la vida- no necesitarían ningún libro de autoayuda, ¿no? O al menos no de los de "cómo triunfar". Si el texto se refiere a que han llegado a tal estado debido a dichos libros, entonces es que lo que ha leído no es un libro de autoyuda (lo ponga o no en la portada del mismo).

8. Eso si la empresa funciona… Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.

Es que pensar que una empresa o negocio depende única y exclusivamente de una persona -por muy poderosa que ésta sea- me parece algo disparatado. Aquí tengo que dar la razón al texto, aunque me sorprende que uno de esos libros de autoayuda a los que alude te diga que la empresa depende sólo de ti...


9. Tampoco podíamos crecer siempre. El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.

La autoayuda, tal como yo la entiendo, no te promete ningún éxito ilimitado, sino que refuerza ciertas actitudes y pensamientos positivos para poder superar mejor los constantes e imprevistos baches de la vida. Tampoco considero lógico el prometer "todo lo que quieras" obviando la evolución gradual y realista del proceso.

Empiezo a pensar que el texto habla de otros libros de los que yo entiendo por "autoayuda".

10. A veces, crecer es ser más pequeñito. Sí, menos mal que hemos “fracasado” en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.

Hay una cosa que se llama moderación. Nadie, a día de hoy, va a salvar el planeta tierra por sí solo, pero los actos altruistas y que contribuyan a mejorar un poco -por poco que sea- nuestro entorno y convivencia creo que no son nada malo ni de lo que uno tenga que renegar.

Obviamente, si una persona tiene diversas fallas en su vida, lo primero que tiene que hacer es ocuparse de sí misma y estabilizar su situación. Luego, una vez las cosas mejoren, podrá sentirse aún mejor si colabora en crear un entorno distendido y natural.

Y sí, a veces crecer es ser más pequeñito. Aunque personalmente, en vez de "pequeñito" prefiero la palabra "humilde".

11. Aquí aún estarían enladrillando playas. Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo. ¿Por qué? Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.

De acuerdo con el texto, nada que objetar. Pero es que creer que todo depende de uno mismo -obviando el resto de factores en la vida- me parece un error de los gordos. Y sí, esto lo dice uno al que le gusta tratar -y leer de vez en cuando- temáticas de autoayuda.

Repito: ¿seguro que estamos hablando del mismo tipo de libros?

12. Y resulta que la suerte también existe. Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede - por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.

Aquí entraríamos en otros conceptos, más cercanos a la religión. Hay veces que me cuesta entender el texto, porque en el punto anterior (11) critica el depositar toda la situación mundial en nuestras manos y aquí todo lo contrario, evadirse del problema.

¿Cuál es la portura de los libros de autoayuda? Porque me parece raro que se den los dos términos a la vez...

13. He entrevistado a un montón de gurús. Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.

No, esto es tergiversar el concepto. No es bueno fracasar, ni hay que hacerlo "porque sí", pero lo que es cierto es que los fracasos nos suelen aportar una perspectiva que antes no teníamos. (aunque "sólo" sea el no repetir de nuevo los mismos posibles errores). Por tanto, dentro de cada fracaso, siempre se puede sacar un concepto positivo.

Si nos remitimos al punto 2 -entre otros-, se afirma que el fracaso personal es casi lo peor que te pueda suceder, que depende única y exclusivamente de ti y que serás un "fracasado" de seguir así. Por lo que yo entiendo, potencia el perfeccionamiento del sujeto.

Considerando que en el punto 13 dice todo lo contrario, ¿en qué quedamos?


14. La música del azar. La autoayuda predica que la mala suerte no existe; algo que adivinaron los rebeldes, desde Espartaco hasta los alternativos en la era digital. Para el rebelde, el destino sólo era el resultado de un sistema injusto. Si te resignabas a tu suerte, aceptabas esas reglas que te explotaban y los que mandaban seguían disfrutando de su buena suerte tramposa. Ahora la autoayuda cuestiona la coartada de la suerte, pero cargando la responsabilidad no sobre la injusticia del sistema sino sobre cada individuo y vendiéndole libros de paso.

Remitámonos al apartado 12 y comparemos. Igualmente, la autoayuda -la de verdad al menos- ni plantea ni deja de plantear la buena o mala suerte; se centra en el individuo y en superar las adversidades que puedan acontecer.

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Mi concepto de libro de autoayuda es aquél que te ayuda a reflexionar sobre tu situación. No entran aquí los de "consejos milagrosos" ni "técnicas infalibles", sino que en última estancia es el propio lector el que decide o no dar un vuelco progresivo a su vida -de ahí su nombre-. Por lo que he podido entender del texto, se refiere más a libros esotéricos o de parapsicología/misticismo, etc. que a uno de autoayuda en sí. Cualquier libro de "autoayuda" que obvie cualquier ámbito notorio de la realidad, no merece llamarse de esta forma. Poca "ayuda" más que la confusión e idealización irracional van a provocar en el lector.

El autor de autoayuda no tiene la verdad absoluta, sino que plantea unas estrategias a priori beneficiosas, sin olvidar los imprevistos, los baches, la responsabilidad y la moderación.

La crítica me parece desmedida y muy radical, siempre y cuando estemos hablando de los mismos libros, claro. He intentado en todo momento mantener un tono argumentado y formal. Independientemente de la razón que pueda o no tener, creo que es positivo tener varias opiniones, sobre todo en ciertos contextos que considero injustos o fuera de lugar.

Como añadido, libros que yo considero de autoayuda serían:

-Inteligencia emocional; Daniel Goleman
-El arte de la felicidad; Dalai Lama
-Los hombres son de marte y las mujeres de Venus; John Gray
-El poder de la resiliencia; Robert Brooks / Sam Goldstein

Incluiría también "Pensamiento Lateral" de Edward de Bono, si bien más que ayudar lo que hace es introducir y potenciar un modo de pensamiento muy útil y desconocido.

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