lunes 24 de agosto de 2009

Conoce tus derechos

Porque son tuyos y nadie te los puede arrebatar.

Todos conocemos las palabras "Derechos Humanos", y sin embargo la definición a veces puede quedar confusa. ¿Cuáles son? ¿Son aplicables a todo el mundo? Preguntas que si bien a mucha gente pueden parecer obvias, otra gran mayoría ignora.

Pero el desconocimiento, si bien no es imputable nos sumerge un poco más en un clima de injusticia y "ley de la selva". Es por ello que es tan importante saber que todos, cada uno de nosotros, tenemos nuestros derechos. En cualquier lugar del mundo. Frente a cualquier persona.

En youtube todo esto queda mejor explicado en una colección de 30 vídeos (uno para cada derecho fundamental). Todos ellos, pese a estar en inglés, están subtitulados al español, con lo que no hay problema alguno. No duran más que un minuto y merecen la pena, mucho. Seguro que puedes dedicárselo.

¿Cómo buscarlos? Es sencillo, en su buscador, poned "Derechos humanos" y el número del vídeo (hasta 30). Por ejemplo: Derechos humanos 23. En el menú de la derecha ("Vídeos relacionados" ) podréis encontrar el resto.

He aquí unos pocos ejemplos representativos:










Uno de los conceptos lamentables del mundo en que vivimos es ver como vídeos así pasan desapercibidos (mirad el número de visitas) cuando cualquier vídeo de humor o musical tiene cientos de miles. Espero que esta humilde marca vaya aumentando con el tiempo. Creo que no hace falta que diga quiénes serán los beneficiados si esto ocurre.

Gracias por ver los vídeos y por vuestro tiempo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Los derechos humanos no existen. Los derechos humanos son un esencialismo, lo menos humano que hay, lo más fascista y la segunda mentira más grande de la era post-segunda guerra mundial. Si hubieses leido la República como pone en tus libros favoritos, no tendríamos que sufrir estos artículos pseudo-hippis de social-demócrata.
Un saludo afectuoso.

Juan Miguel Pascual dijo...

Querido anónimo:

No hace falta que sufras estos artículos que tanto detestas. No entres al blog y listo; un sufrimiento menos. Así de simple.

También te pediría que fueses menos irrespetuoso y ofensivo a la hora de exponer tu verdad absoluta, o habrá que empezar a moderar este tipo de comentarios fuera de tono.

Respecto a tu idea, muy bien, ¿podrías explicar eso de "lo más fascista y la segunda mentira más grande"? También estaría bien saber la primera, por curiosidad.

Un saludo afectuoso.

Hada de los tiempos dijo...

¡¡¡Hola!!! Soy el Hada de los tiempos, y hemos creado una comunidad para reunir la literatura y el cine de fantasía desde sus inicios a la actualidad con la participación de todos los miembros: cuentosdehadas.ning.com

Esperamos que os guste. ¡¡¡Besitos!!!

Anónimo dijo...

Es la segunda mentira más grande de todos los tiempos porque no todos los hombres son iguales, ni siquiera ante la ley, así que imaginate cómo de iguales serán en su "esencia", dando por hecho que tal cosa como la "esencia humana" no existe. Por lo tanto, partiendo de esa premisa falsa de que hay una "esencia humana" que compartimos todos los seres humanos, todas las consecuencias que se extraigan de tal idea serán, por lo menos, igual de falsas que la premisa. Porque los derechos humanos, al pretenderse universales, no se aplican a nadie, ya que no existe el "Hombre".
La primera mentira más grande es la de que todo el mundo tiene derecho a ser feliz, porque no existe nada parecido a un reparto de derechos a la felicidad antes de nacer. Es una pena, puede, pero es así.Al final de la vida, el balance puede ser positivo o negativo, pero no hay cosa que garantice ninguno de los dos balances, no hay karma, no hay justicia poética, ni justicia divina. No hay justicia en el mundo. Saber eso es el primer paso hacia una existencia sin frustraciones y, por tanto, con mayores posibilidades de ser feliz. Espero haber aclarado algo mi punto de vista, que no verdad absoluta, porque como habrás sospechado, no creo en lo "absoluto" o "universal". Lo único que tiene pretensiones de verdad absoluto aquí, son los derechos humanos... Y esa es la cuestión.
Un saludo cariñoso.

Juan Miguel Pascual dijo...

Bueno, te agradezco la argumentación y el tono. Creo que así sí que podemos dialogar como personas racionales que somos. Espero que lo podamos mantener.

En referencia a tu primera exposición, no entraré en cuestiones filosóficas -humildemente acepto mis limitaciones en el campo-, pero sí daré mi opinión sobre el tema. Para mí los derechos humanos son una cosa necesaria y positiva en su esencia, aunque por desgracia su uso partidista y fanganoso les hacen perder su valor. Pero el fallo no está en la base, sino en el método. No creo que deban suponer una injusta amnistía ni una trampa para ningún ciudadano. Otros asuntos serían las llamadas "inmunidades diplómaticas" y derivados que crean una falla en derechos abismal entre un tipo de personas o no.
¿Qué otra solución puede haber? ¿Anarquías que deriven en pequeños sectores tiránicos? La República de Platón -que siento decepcionarte, pero sí he leído- plantea un sistema organizado y equilibrado, pero eso es algo inviable por la propia naturaleza humana. De "El gobernante es el más sacrificado de la Polis" pasamos a ese triste axioma que es "El político -en proporción a su poder- es el más chorizo de su barrio natal". Sinceramente, con desgobiernos y corrupciones así prefiero tener una salvaguarda global -por muy ilusoria que sea- que depender de otros factores exógenos y arbitrarios.

Me gustaría matizar el concepto universal de felicidad. Quizá te sorprendas, pero yo tampoco creo en él. Primero, si nos ponemos técnicos, la felicidad -entendiéndola como concepto pleno- es ajena a cualquier ser humano por el mero hecho del mundo en qué vivimos. Basta con abrir una ventana al exterior para saber que nuestro mundo dista bastante de ser perfecto y justo. Y nosotros apenas podemos hacer algo -a gran escala- para cambiarlo.
Mi idea de la felicidad, por tanto, no se basa en un "happy happy" y todos contentos que aquí no ha pasado nada. Pensar así es ser o un iluso o un pobre ignorante. Y si a mí alguien me dice que una persona puede ser feliz, completamente feliz el resto de su vida, no le creo. Me da igual el estatus que tenga o espere alcanzar; no le creo. Siempre habrá algo malo y encima cuando menos te lo esperas.

Sin embargo, creo que es factible y positivo que todos intentemos ser un poco más felices, dentro de las limitaciones. ¿Qué como meta es imposible porque no podemos controlar ni siquiera el 50% de elementos que intervienen? Completamente de acuerdo. Pero siempre habrá cosas que podamos hacer. Obviamente habrá que aplicar una cierta dosis de conformismo al asunto, porque si no es imposible. Lo que hay que evitar es la ilusión de felicidad que, entre otros, se nos vende desde ese hemorroide divulgativo que es la televisión y ciertos libros -no todos- que se autodenominan de autoayuda.

Me parece genial que no creas en lo absoluto o universal. Debe ser de las pocas cosas en las que coincidimos. Algo es algo.

Espero que podamos mantener este tono de opiniones.

Un cálido saludo.

Anónimo dijo...

Pues el problema es que, precisamente, el fallo está en la base misma, no en el método del derecho, por eso, excepciones varias como las inmunidades, exenciones, etc., son un intento de adaptar aquello con visos de universalidad, aquello que se aplica a un sujeto universal como es el "hombre", o el "ciudadano", (sin carne, sin sexo, sin color de piel, sin cultura) a la más cruda y clara realidad de que no somos iguales, ni debemos serlo, so pena de matar lo que hay de verdaderamente humano en nosotros, esto es: la esencia de lo cambiante, de la negociación, de lo borroso, de los límites indefinibles.
Lo que, a mi juicio, es aplicación partidista, es la absolutización de ese sujeto descarnado de la ley, plasmada en la expresión "Derechos Humanos". Hay culturas milenarias que ni saben lo que es el derecho, y ahí están, en una realidad paralela a la nuestra. ¿Son por ello menos "humanos"? La respuesta es, evidentemente, "no", pero no porque merezcan ese apelativo, sino porque el término "humano" no tiene referente, es una entidad ideal, abstracta y sin aplicación en la realidad. Que es útil como herramienta, si, pero que debemos construir una manera de vivir encima de esas bases, pues no.
De hecho, en la República, Platón no parte de la base de que los ciudadanos sean iguales, de hecho, cada uno tiene su función y sus códigos que se aplican. Recordarás, por ejemplo, que la clase política no tiene derecho a la propiedad privada, ni tampoco a tener una familia, al contrario que los demás ciudadanos. Es decir, la República de Platón, es incompatible con los Derechos Humanos, de ahí mi comentario sarcástico.
Y mi comentario con respecto a la felicidad no era un intento de definición de la misma, ya que se admiten diversas opiniones y cada uno tiene su propia noción. Simplemente era un apunte para recalcar que la felicidad no debe ser el fin, o la meta, de nuestros actos, ya que en el Mundo, como instancia metafísica y como circunstancia en la que vivimos, no hay tal cosa como una garantía de "si hago esto, entonces seré más feliz", o "si hago el bien recibiré el bien", ya que no hay lo que algunos llaman "reparto de lotes", no hay juicio final (eso, para quienes lo crean, viene después del Apocalipsis), ni ninguna instancia que juzgue tus actos y te otorgue recompensas o castigos a cambio.
Esto plantea un gran problema ético, y es que no podemos calcular las consecuencias de nuestros actos, y, por tanto, ni siquiera podemos saber si estamos actuando moralmente (aunque ya tengamos asumido que no es por conseguir la felicidad, que es lo moralmente más correcto, no actuar por algo a cambio). Vivimos en un mundo en el que no podemos saber lo que hacemos cuando hacemos lo que hacemos. No hay cálculo posible y no hay reparto.
Un emotivo saludo.

Juan Miguel Pascual dijo...

Creo que voy empezando a entender tus argumentaciones. Como bien dices en La República no se hace necesario -de hecho sería contraproducente- en uso de derechos humanos, al igual que es absurdo implantárselos a una cultura alejada de la civilización de hoy día, que sin ellos y con sus propias normas puede que tengan una sociedad más justa los unos con los otros.

El problema, en mi opinión, es que en nuestro mundo, y cada día más con la globalización, la estructura social se ha establecido en unos términos que imposibilitan tal planteamiento. ¿Que si me gustaría un sistema social determinista en pos del beneficio común aun a costa de mayor sacrificio personal y la anulación -por fuera de contexto- de los derechos humanos tal como los conocemos? Pues sí, me gustaría poder verlo. Pero si volvemos a la "élite" gobernante ya nos fijamos en que eso es un imposible.

Para mí el problema de la sociedad actual -uno de ellos- no son los derechos humanos y sus limitaciones, sino ese círculo infinito que es "¿Quién controla al controlador?" Si volvemos a la República vemos como en verdad, en base a analogías, por ejemplo el médico lo es por curar y no mercenario, aunque cobre por su trabajo. Con esto se plantea la siguiente pregunta: ¿es el político actual, político por el acto de gobernar, o mercenario por todo el dinero y poder que obtiene de su puesto? La respuesta ya la sabemos, y justo por eso, y sabiendo en el tipo de sociedad que vivo, se hace necesario algo como los derechos humanos, que no tiene que ser aplicables a todos los seres humanos sin excepción, pero sí a aquellos que vivimos a expensas de personas que en términos éticos y justos no son mejores que el ciudadano medio. Como simple medida preventiva, por pequeña que pueda ser y lo vulnerada que en verdad esté.

Coincido en que la felicidad no debe ser la meta de nuestros actos. Para mí debe ser la consecuencia. Yo intento ser justo con todo el mundo, y no lo hago para sentirme mejor persona, superior, por miedo a "futuribles", o más feliz, sino porque creo que es lo que debo hacer. Si otra persona considera más apto el no comportarse así, es su elección. Yo creo que al ser un tema tan extenso en cuanto a variables y contextos cada uno debe hacer caso de sus propios juicios de valor.

Otra cosa es que haya diferentes tipos de felicidad, incluida la ilusoria de un estado de bienestar aborregado, aunque esto ya sería otro tema.

No estoy de acuerdo en que no hay reparto en base a cómo te comportes. No hablo de actos divinos o relacionados, pero sí de las propias relaciones con tu entorno, a baja escala, si queremos decirlo así. Aunque a veces tú des más de lo que recibas -y viceversa-, siendo no del todo justo. Creo que una base consistente y duradera de justa actitud será más beneficiosa que su opuesto, aunque sea en base a tener, por ejemplo, a lo largo de los años tres amigos de verdad mientras que gente falsa y manipuladora tiene decenas de ellos por conveniencia.

Un saludo amistoso