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Tenemos todo lo que necesitamos para escribir una buena obra. Conocemos los personajes, sus intereses; controlamos el ritmo narrativo y el uso de los sentidos; dinamizamos y, sin llegar nunca a engañar a un lector que es más inteligente y perspicaz de que lo podríamos pensar, sorprendemos con agudos giros argumentales
¿Qué elemento nos puede faltar, ahora que ya tenemos las ideas claras y estamos deseosos de empezar a escribir?
La respuesta, cómo no, es la ortografía.
No es el motivo de esta entrada la explicación de las reglas ortográficas básicas y de la acentuación. Para ello existen innumerables páginas de apoyo en Internet, contando además con el libro de referencia obligada, disponible tanto en formato físico como digital (PDF): Ortografía de la lengua Española, de la Real Academia Española.
Si bien creo que es labor del escritor o escritora el documentarse por su cuenta e ir limando esos pequeños (en muchas ocasiones, tontos) errores de ortografía, no está de más resaltar ciertos apartados que se suelen repetir. Y no hablo sólo de principiantes. Como se suele decir: «Ocurre incluso en las mejores familias».
A algunos lectores esta entrada les parecerá irrelevante, obvia. Pero sin duda, si bien no es algo universal, sí que creo que es más fácil caer en este tipo de faltas que en las clásicas que todos conocemos.
Vamos a analizar brevemente cada una de ellas.
- Monosílabos
Empecemos por lo básico. Aunque parezca mentira, mucha gente no lo tiene claro con este tipo de palabras, dudando en según qué casos acentuarlas o no.
La norma sin embargo es clara: «Los monosílabos no se acentúan. Nunca. Ni siquiera cuando cumplan las reglas de acentuación de las palabras agudas». Ejemplos: fe, ron.
No todo el monte es orégano. Como única excepción a este hecho tenemos la acentuación de la tilde diacrítica
- Tilde diacrítica
La tilde diacrítica, que engloba muchos monosílabos pero también palabras con más silabas, se usa para diferenciar dos palabras que se escriben igual (homónimas), pero con distinto significado.
Ejemplo sencillo de esto es un «si» condicional y un «sí» de afirmación («Si vienes a la fiesta te diré que sí»). Puede parecer una tontería, pero no es descartable que mientras escribimos se nos cuele algo como esto: «Nunca se supo como lo hizo».
Más ejemplos (unos pocos) de tilde diacrítica:
Te/Té: «¿Quieres que te dé el té»Mas/Más: «Mas nunca pensó que, en verdad, quería más»Que/Qué «Qué es eso que te ha dado?»Se/Sé: «Sé que parece que se deja atacar, pero no es cierto»
Y eso sin contar la dualidad entre pronombres y determinantes. Hay muchos casos, y unos son de sentido común y otros se nos pueden escapar. Sobre todo con el caso de preguntas indirectas como la que antes expuse (ahora corregida y ampliada): «Nunca se supo cómo lo hizo y qué quería conseguir con ello».
No creo que haya que obsesionarse con la tilde diacrítica, pero conviene, al menos por una vez, hacer algunos ejercicios al respecto.
- El correcto uso del vocativo
Atención a este error, porque no es que sea común, es que es casi omnipresente, por lo menos a nivel informal (páginas web, conversaciones digitales y correos electrónicos, etcétera.).
El vocativo es, por decirlo de un modo sencillo y claro, una llamada de atención a otra persona. Un saludo a un conocido, una introducción de una carta, una despedida... o incluso una orden o sugerencia.
Aquí no hay problemas de tildes. La coma «,» lleva la voz cantante.
Y es que el vocativo, a no ser que vaya al principio o final de la frase, va entre comas. Veamos unos ejemplos correctos:
Inicio de frase:«Marta, ¿estás bien?»«¡Pedro, levántate ya de la cama!»
En medio de la frase (importante aquí):«Oye, Esther, ¿sabes lo que me dijo tu vecino?»«Mire, señor policía, yo acabo de llegar»
Final de frase:«La verdad, me ha sorprendido todo este asunto, hijo»«Qué frío hace en esta casa, abuelita»
Como ya expuse al comienzo de esta breve entrada, hay muchas más reglas de ortografía, pero me he querido centrar en lo que yo considero los fallos más comunes.
¿Sugerencias para una buena inversión a la hora de escribir? No le deis tanta importancia al procesador de texto o la potencia del ordenador y, aparte de libros que os guste leer, comprad o conseguid un buen diccionario de ortografía para tenerlo siempre cerca. Por si acaso.
Y es que a veces nos confiamos demasiado, y las cosas que nos parecen más básicas y obvias nos pasan desapercibidas.
Sed bienvenidos si queréis aportar más casos de faltas comunes (y no, no me vale el de haber/a ver) ;)











