jueves 25 de junio de 2009

La autoayuda no (siempre) ayuda

Pero algunas veces, sí.

Hace unos días leí un artículo de blog (fuente: http://yoriento.com) muy interesante al respecto. Expone que los libros de autoayuda nos impulsan a un hipotético futuro de "color de rosa" obviando la parte negativa del entramado; las debilidades, los temores... y los más que probables fracasos.

No voy a negar este punto, de hecho lo comparto en parte. Pero con un matiz: no es bueno generalizar. Ni todo el monte es orégano ni un descenso perpetuo a la burla y el desprecio intelectual de esos supuestos triunfadores que han conseguido todo lo ansiado en vida.

Dentro del artículo al que hago referencia, se establecen catorce apartados base para desmontar el mito "utópico" de la autoayuda. Como parte de mi obra literaria pasa por estos menesteres (de dos libros que llevo escritos, uno), he creído conveniente comentar cada uno de estos puntos. Lo cual no significa que tenga que defender "mi terreno" a capa y espada, sino plantear varios puntos de vista.

Luego cada uno que decida como considere oportuno, faltaría más.

Vamos, pues, con los 14 apartados

1. A veces no podrás. Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque por mucho que quieras no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría. Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.


Completamente de acuerdo. Ni todo lo que te ocurra -o pueda ocurrir- es culpa tuya, ni, en ocasiones, de los demás. Que el mundo suele ser injusto y hasta cruel creo que es algo de sobra conocido por todos, lo cual no quita que, teniendo eso en mente, no podamos intentar corregir nuestros propios errores y debilidades para así minimizar en la medida de lo posible los problemas. Un grano no hace granero, pero es mejor que nada.

2. Algunos de esos libros son divertidos. Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.


Parto de la base de que algunos libros son divertidos porque te dicen lo que en realidad quieres oir -que siempre hay una esperanza y que ésta depende únicamente de tu actitud-. Al igual que en el punto anterior, considero que aquí no es bueno generalizar. La gente, por lo general, tiene que luchar como puede a lo largo de su vida en diferentes áreas. Que lo hagan mejor o peor es discutible, pero no una vara que sólo sea negra o blanca. Del "fracasado"al "Hombre estrella" hay un gran abanico de matices. Mi idea de un libro de autoayuda no es insultar o menospreciar al lector, sino hacer que, por pequeño que sea, dé un paso positivo en su vida. Un hombre de renta muy baja es casi imposible que se convierta en millonario de la noche a la mañana, pero al menos puede intentar mejorar su vida dentro de límites razonables.

3. Antes había perdedores simpáticos. Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos… Pero ya no quedan señoritos de ésos porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.

¿Qué entendemos por perdedor? Para mí un perdedor es alguien insatisfecho con su vida y con sus relaciones. Una persona que objetivamente apenas tiene lo justo (económica, social, emocionalmente) y se ve incapaz -disponiendo de medios a su alcance, claro está- de cambiar tal rumbo.

Creo que este apartado cae un poco en la demagogia, ya que da a entender que si no eres un empleado innovador y con ideas no vas a ninguna parte, y eso tampoco es así en todos los sitios. Dependiendo del grado de importancia en la empresa puedes recibir información y cursillos sobre inteligencia emocional, trato de personal, técnicas de motivación, etc. Pero están destinados a los ejecutivos y gente de rango similar. Ya no estaríamos hablando de "cada empleado", ¿no?

4. Gente que sepa mandarse a sí misma. En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia - sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.

Vuelvo a lo mismo de antes: generalizar. No creo que todas las empresas tengan el mismo patrón de trabajo ni libertades creativas en sus empleados. Asumir esto como una realidad es el equivalente a decir que todas las personas de X país (o raza, o credo, etc.) son de una forma porque se dan ciertos casos de comportamiento en él.


5. La célebre dirección por objetivos. Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.

Me remito al punto anterior. Parece que sólo existe un tipo de empresa y de negocio en el mundo -y que los jefes/empresarios son el peor demonio imaginable por el hombre-.

6. Pero el trabajo produce satisfacción. Esa es la trampa - envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Y ya no te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.

Trabajar no es el único camino a la felicidad, ni mucho menos, pero sí que es verdad que ayuda -sobre todo si es un trabajo que te gusta hacer- a que te sientas mejor. Desde luego no seré yo el que opine que hay que vivir para trabajar, sino que se trabaja para poder vivir digna y autosuficientemente. De ahí a pensar que es el único medio para el éxito...

Por cierto, en referencia a "sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos", hay un conjunto notorio de la sociedad que son los autónomos, que parece que no existan.

7. Trabajar antaño fue maldición bíblica. Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte - creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.

Bueno... me parece que siempre se basa en los mismos conceptos (empresa=averno, empresario=satán, trabajador=pobre desvalido). Sí, ok, todas las empresas, de todos los sectores, de todo el mundo, son así.

De todas formas, esos "ejecutivos autoconvencidos" -que existen, como todo la vida- no necesitarían ningún libro de autoayuda, ¿no? O al menos no de los de "cómo triunfar". Si el texto se refiere a que han llegado a tal estado debido a dichos libros, entonces es que lo que ha leído no es un libro de autoyuda (lo ponga o no en la portada del mismo).

8. Eso si la empresa funciona… Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.

Es que pensar que una empresa o negocio depende única y exclusivamente de una persona -por muy poderosa que ésta sea- me parece algo disparatado. Aquí tengo que dar la razón al texto, aunque me sorprende que uno de esos libros de autoayuda a los que alude te diga que la empresa depende sólo de ti...


9. Tampoco podíamos crecer siempre. El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.

La autoayuda, tal como yo la entiendo, no te promete ningún éxito ilimitado, sino que refuerza ciertas actitudes y pensamientos positivos para poder superar mejor los constantes e imprevistos baches de la vida. Tampoco considero lógico el prometer "todo lo que quieras" obviando la evolución gradual y realista del proceso.

Empiezo a pensar que el texto habla de otros libros de los que yo entiendo por "autoayuda".

10. A veces, crecer es ser más pequeñito. Sí, menos mal que hemos “fracasado” en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.

Hay una cosa que se llama moderación. Nadie, a día de hoy, va a salvar el planeta tierra por sí solo, pero los actos altruistas y que contribuyan a mejorar un poco -por poco que sea- nuestro entorno y convivencia creo que no son nada malo ni de lo que uno tenga que renegar.

Obviamente, si una persona tiene diversas fallas en su vida, lo primero que tiene que hacer es ocuparse de sí misma y estabilizar su situación. Luego, una vez las cosas mejoren, podrá sentirse aún mejor si colabora en crear un entorno distendido y natural.

Y sí, a veces crecer es ser más pequeñito. Aunque personalmente, en vez de "pequeñito" prefiero la palabra "humilde".

11. Aquí aún estarían enladrillando playas. Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo. ¿Por qué? Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.

De acuerdo con el texto, nada que objetar. Pero es que creer que todo depende de uno mismo -obviando el resto de factores en la vida- me parece un error de los gordos. Y sí, esto lo dice uno al que le gusta tratar -y leer de vez en cuando- temáticas de autoayuda.

Repito: ¿seguro que estamos hablando del mismo tipo de libros?

12. Y resulta que la suerte también existe. Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede - por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.

Aquí entraríamos en otros conceptos, más cercanos a la religión. Hay veces que me cuesta entender el texto, porque en el punto anterior (11) critica el depositar toda la situación mundial en nuestras manos y aquí todo lo contrario, evadirse del problema.

¿Cuál es la portura de los libros de autoayuda? Porque me parece raro que se den los dos términos a la vez...

13. He entrevistado a un montón de gurús. Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.

No, esto es tergiversar el concepto. No es bueno fracasar, ni hay que hacerlo "porque sí", pero lo que es cierto es que los fracasos nos suelen aportar una perspectiva que antes no teníamos. (aunque "sólo" sea el no repetir de nuevo los mismos posibles errores). Por tanto, dentro de cada fracaso, siempre se puede sacar un concepto positivo.

Si nos remitimos al punto 2 -entre otros-, se afirma que el fracaso personal es casi lo peor que te pueda suceder, que depende única y exclusivamente de ti y que serás un "fracasado" de seguir así. Por lo que yo entiendo, potencia el perfeccionamiento del sujeto.

Considerando que en el punto 13 dice todo lo contrario, ¿en qué quedamos?


14. La música del azar. La autoayuda predica que la mala suerte no existe; algo que adivinaron los rebeldes, desde Espartaco hasta los alternativos en la era digital. Para el rebelde, el destino sólo era el resultado de un sistema injusto. Si te resignabas a tu suerte, aceptabas esas reglas que te explotaban y los que mandaban seguían disfrutando de su buena suerte tramposa. Ahora la autoayuda cuestiona la coartada de la suerte, pero cargando la responsabilidad no sobre la injusticia del sistema sino sobre cada individuo y vendiéndole libros de paso.

Remitámonos al apartado 12 y comparemos. Igualmente, la autoayuda -la de verdad al menos- ni plantea ni deja de plantear la buena o mala suerte; se centra en el individuo y en superar las adversidades que puedan acontecer.

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Mi concepto de libro de autoayuda es aquél que te ayuda a reflexionar sobre tu situación. No entran aquí los de "consejos milagrosos" ni "técnicas infalibles", sino que en última estancia es el propio lector el que decide o no dar un vuelco progresivo a su vida -de ahí su nombre-. Por lo que he podido entender del texto, se refiere más a libros esotéricos o de parapsicología/misticismo, etc. que a uno de autoayuda en sí. Cualquier libro de "autoayuda" que obvie cualquier ámbito notorio de la realidad, no merece llamarse de esta forma. Poca "ayuda" más que la confusión e idealización irracional van a provocar en el lector.

El autor de autoayuda no tiene la verdad absoluta, sino que plantea unas estrategias a priori beneficiosas, sin olvidar los imprevistos, los baches, la responsabilidad y la moderación.

La crítica me parece desmedida y muy radical, siempre y cuando estemos hablando de los mismos libros, claro. He intentado en todo momento mantener un tono argumentado y formal. Independientemente de la razón que pueda o no tener, creo que es positivo tener varias opiniones, sobre todo en ciertos contextos que considero injustos o fuera de lugar.

Como añadido, libros que yo considero de autoayuda serían:

-Inteligencia emocional; Daniel Goleman
-El arte de la felicidad; Dalai Lama
-Los hombres son de marte y las mujeres de Venus; John Gray
-El poder de la resiliencia; Robert Brooks / Sam Goldstein

Incluiría también "Pensamiento Lateral" de Edward de Bono, si bien más que ayudar lo que hace es introducir y potenciar un modo de pensamiento muy útil y desconocido.

martes 16 de junio de 2009

Música frente a la adversidad

Es complicado definir en pocas palabras todo lo que deriva de esta entrada, de ahí este ambiguo título. Sin duda muchos hacemos uso de la música como medio terapéutico y anestesiante frente a diversos pormenores que nos pueden invadir en un determinado momento (ira, dolor, apatía, desconcierto...). El viejo dicho de "la música amansa a las fieras" parece tener algo de verdad en una sociedad que, a lo largo de los siglos y las épocas, siempre ha admirado y casi podríamos decir necesitado este medio artístico.

Pero a veces la cosa no acaba ahí. Infinidad de personas en todo el mundo dedican parte de su tiempo de ocio en ser intérpretes, controlar un instrumento y que nazca de ellos la inspiración. De uno de estos casos trata esta entrada, y no sería reseñable si no fuera por las singulares características del sujeto en cuestión.

Benjamin Teacher, nuestro peculiar protagonista, es un joven que desde niño se dedicó a la música, concretamente a la guitarra eléctrica. Nada fuera de lo común, si no fuera porque nació con un solo brazo.




Esta noticia no es nueva, y es posible que no sea la única persona -ni mucho menos- en el mundo que hace algo así, pero he creído conveniente darle un poco de difusión. Obviando que jamás, por motivos técnicos más que claros, podrá llegar a obtener la técnica extrema de músicos como Steve Vai, Yngwie Malmsteen o Buckethead -entre otros-, lo cierto es que es un ejemplo demoledor de superación y dedicación, frente a lo adverso, de las motivaciones individuales.

Myspace de Benjamin Teacher: http://www.myspace.com/benjaminteacher

domingo 31 de mayo de 2009

El intimismo autista, o "yo contra el mundo"


Uno de los aspectos más importantes en la narrativa es el identificarte con el lector. Tanto si cuentas un drama amoroso, como si tu historia navega entre la distopía de un futuro cercano o las ensoñaciones de mundos imposibles, tu papel es el de convencer a tu público y, en el mejor de los casos, enamorarles. El ego personal y las ansias de intelectualismo redundante del autor no tienen cabida alguna.

Existen muchos autores, generalmente amateurs, que se quejan de un mundo cruel e insensible que no sabe ni quiere comprender su arte. Se jactan de saber escribir, de un conocimiento lingüístico y ortográfico encomiable, y sin embargo no atraen las miradas ajenas. Su obra, si bien respetada, no ahonda en los lectores, no los seduce. No los divierte.

Un ejemplo improvisado de lo que este tipo de escritores calificarían como su arte superior, lo podemos ver a continuación:

La turbia penumbra evocaba recuerdos otrora olvidados. Marta transmutaba a un uno con un todo, un todo imposible en esa escala cromática de recuerdos inconexos. La visión, el eterno paraje del mar que le rodeaba, no era sino una puerta sin salida, un cerrojo sin esa llave que anhelaba, lejos de su alcance. ¿Cómo podía definir la serenidad y a su vez temor que sentía? ¿Acaso había explicación alguna a tal enervante sinrazón?

El tiempo pasaba, y Marta, enfrascada en un laberinto construido por y para ella, apenas percibió las primeras gotas de lluvia posarse sobre su rostro. El verano cedía sus alas al melancólico y apático otoño.

Dicho texto es correcto a nivel formal -de hecho, puede considerarse un buen texto-, pero una cosa es escribir un fragmento con este estilo y contenido, y otra muy distinta el hacer una novela así.

Expresar los sentimientos no debería ser un tema tabú para el autor, pero tampoco el caballo de Troya que encandile a los lectores. Lo siento, pero no es probable que funcione. Tan importante como el intimismo y la sensibilidad del autor es la trama, el estilo, los personajes, los desenlaces imprevistos... Se puede escribir historias en base a sentimientos y sensaciones, pero no esperes que la gente que te lea te alabe e inste a leer más cosas tuyas.

Es sencillo: no les diviertes. Y el motivo principal de esto, lo quieras o no, es que no escribes para ellos, para la gente, sino única y exclusivamente para ti mismo. ¿Significa eso que debemos pensar en la gente al escribir, que nuestras inclinaciones naturales no cuentan? ¡Para nada! Ningún extremo es nunca bueno, y tan nefasto es encerrarse en uno mismo como prostituirse artísticamente para llegar a un público más amplio.

Se trata de ser honesto y tener un cierto sentido del espectáculo. Puedes escribir obras con fuerte carga ideológica y moral ( Fahrenheit 451 de R. Bradbury, Las uvas de la Ira de J. Steinbeck, etc.) y no por ello aburrir o cansar al lector. Muy al contrario, tu obra crece en matices y profundidad, y emociona a la vez que intriga.

Lo que no puedes -debes- hacer es escribir 300, 400, 500 páginas de fusión entre tú y la naturaleza y esperar que te lluevan las alabanzas. La narrativa se basa principalmente en una buena historia y algo que contar, algo colectivo y que la gente pueda entender. Si prefieres centrarte en obtusas metáforas y complicadas florituras en base a un lenguaje personal e intimista, mi consejo, sin acritud alguna, es que te dediques a la poesía. O que escribas un diario personal.

Esto no es una crítica a los poetas, ni mucho menos. Y al igual que en dicho arte, por sus propias características, resulta grotesco plantear una historia en trama folletinesca -o al menos a un nivel profundo de acciones y reacciones, descripciones y diálogos-, lo mismo ocurre con una obra narrativa que sólo se basa en la visión personal que tiene el autor y la autora sobre su mundo. Como ya digo puede estar bien escrito, e incluso ser ensalzada por cierta crítica afín, pero no llegará muy lejos. La identificación con el lector medio roza la inexistencia absoluta.

Cada arte tiene su lugar, y es valorado en consecuencia; nada más.

Veamos ahora un fragmento de texto narrativo cercano.

Eran más de las diez de la noche cuando Alberto entró en la casa.

Lo primero que vio fueron los restos de platos rotos sobre el suelo de la cocina. Algunos armarios estaban abiertos y... ¿Acaso era sangre eso que había en el suelo? ¿Acaso...?

-¿Esther? -murmuró.

No hubo respuesta. ¿Y si esa sangre fuese de...?

-¡Esther, cariño!

Nada. Sólo su ronca voz traspasando aquellos viejos muros. Ni rastro de la mujer que debía estar en casa esperándole. Al fin y al cabo, ¿no le había dicho que hoy se quedaría encerrada "como un gremlin" para terminar los últimos retoques de su proyecto?

No podía dejar de pensar en el estropicio de la cocina. Algo raro había ocurrido.

Se dirigió casi corriendo al cuarto de Esther.

-Por dios, que no le haya pasado nada, que no le haya...

Fue entonces cuando le vio. Era un hombre alto y... (continuaría)

Este fragmento está escrito de una manera más informal y cercana. El lector quizá no se asombre frente a la destreza léxica del autor, pero ni falta que hace. Está planteando un contexto, una intriga y evolución contextual. El uso de términos coloquiales con referencias a la cultura popular actual (encerrada "como un gremlin") no la hacen perder puntos; el autor no escribe peor por incluir tal referencia.

¿Es este texto mejor que el anterior? Soy incapaz de decirlo. Lo que sí que puedo afirmar es que cualquier persona que lo lea lo entenderá más, con el consiguiente interés que de ello deriva.

Escribir de manera cercana no significa renegar de los cultismos y las argucias del lenguaje, sino usarlos de manera esporádica y efectiva. Es como el ejemplo del chocolate: una onza solitaria es irresistible, pero gramos y gramos de este adictivo dulce son perjudiciales para el organismo. A su vez, una historia directa no te garantiza el apoyo incondicional de todo el que te lea -por mucho talento que tengas siempre habrá alguien que no conecte con tu obra-, pero al menos elimina la barrera de la comunicación.

Escribe sobre lo que quieras, y hazlo como quieras. En serio, haz lo que consideres oportuno, lo que sientas. Pero ten en cuenta que si deseas que tu obra sea leída por terceros, debes pensar también en ellos mientras escribes. Olvida por unos instantes tu posición y ponte en el lugar del futuro lector.

No hay necesidad alguna de crear una torre de Babel entre escritor y lector. Narrar no es prostituirse, ni tampoco considerarse superior a los demás y demostrar con cada frase nuestra supuesta hegemonía cultural. Es transmitir, expresar sentimientos e ideas, dar voz a nuestras inclinaciones. Es muchas cosas, todas ellas complementarias entre sí.

Y entre ellas está, pese a que mucho la ignoren, la de divertir y entretener.

jueves 14 de mayo de 2009

Cambios estructurales: venta de eBooks

Contra lo que a priori pueda parecer, ésta no es una entrada genérica. El motivo de la misma es anunciar que, tras unos días de reflexiones y cambios, he decidido cambiar parte del modelo de negocio que ataña a mis libros (antes ligado exclusivamente a la web de Lulú).

Vayamos por partes. Si observamos el menú de la derecha (sección "Mis retoños artísticos") veremos que las descripciones de los libros son ahora más cortas, así como que los enlaces no dirigen a lulú, sino a estas dos páginas propias en html:





En dichas páginas se pueden adquirir los libros en formato PDF y FB2 (los dos por cada compra). Del formato PDF poco hay que decir ya, siendo de sobra conocido por todos. FB2 es un sistema naciente, basado en XML, y por tanto ideal para lectores de ebooks de tinta digital o el propio ordenador, con el programa indicado. Lectores como el Papyre lo usan como formato principal.

El método de pago es por PayPal, y de nula dificultad: una vez enviado el pago, y en menos de 24 horas, se enviará un email con los archivos adjuntos correspondientes (comprimidos en zip) a la misma dirección vinculada a PayPal del comprador.

Los precios son:

1 Euro - Un alto en el camino (reflexiones)
3 Euros - Vuelta al hogar y otros relatos de fantasía y terror

Llegados a este punto me gustaría aclarar un concepto que quizá os estéis preguntando. "Un alto en el camino" era, hasta hace poco, gratuito. El precio actual de 1 euro, considerando el nuevo formato FB2, además la comisión que me cobra PayPal por venta, es simbólico. Si otrora fue gratuito se debió a un detalle con los lectores constantes del blog. Igualmente, todas las reflexiones están en este blog -y siempre lo estarán- de manera gratuita.

Es más que posible que para próximos libros haga de nuevo una gratuidad limitada para los lectores fieles.

Un saludo.

jueves 7 de mayo de 2009

Los cinco sentidos en la narración

Y a veces incluso los seis, si es menester.


Narrar es describir, es plantear un contexto usualmente ficticio y transmutarlo en una realidad palpable y cercana para el lector. Una buena obra es ésa que consigue identificarse con su público, la que, quizá por unos instantes, hace olvidar al lector que en verdad está asimilando párrafos y párrafos de texto. Él/ella es parte de la historia y no hay nada más que la imagen que el/la autor(a) ha querido transmitir.

Si bien la descripción es un recurso necesario y, por lo general, bien empleado por la mayoría de escritores, en muchas ocasiones no se "explota" o exprime lo suficiente. A veces no basta sólo con decir qué es lo que hay. Es necesario algo más.

Es aquí donde entran los cinco sentidos del ser humano.

Usar las percepciones humanas equivale a que nuestros personajes no sólo atisben la realidad planteada, sino que la sientan, la sufran y padezcan; quizá, la disfruten.

Veamos un ejemplo al respecto:

Imaginemos una historia de terror con fantasmas/espíritus/entelequias varias. El recurso más común suele ser el de la visión periférica ("He creído ver una sombra en esa esquina". "¿Qué ha sido ese reflejo?" "¿Es normal que esta habitación esté tan oscura?"), lo cual es una progresión lógica en la trama, pero no exclusiva. Partiendo de la misma temática base, el personaje de turno puede sentir que hace más frío de lo normal -o quizá su inversa, empezar a sudar copiosamente-, creer oír algo, oler un elemento anómalo (y por favor, que no sea el cliché grotesco del azufre, que ya está muy visto), o incluso... sentir que algo no va bien; un aviso excepcional de su antaño nulo sexto sentido respecto a vicisitudes próximas y de complicada resolución.

Hemos puesto el ejemplo de terror, pero esto puede extrapolarse a cualquier género y temática. En una trama amorosa con infidelidad, el esposo "cornudo" o la mujer despechada no tienen que depender sólo de las evidencias visuales del amante invasor, pueden oler la colonia intrusa, percibir mediante el gusto que la comida preparada en casa sabe peor o está peor hecha (con lo que se evidencia un creciente desinterés de la otra parte en favor del amante), y así muchísimos ejemplos más.

Si nos limitásemos a esbozar la desconfianza del sujeto mediante la vista, estaríamos denigrando una amplia gama de recursos y vertientes para nuestra historia. La estamos seccionando, limitando su resultado final a un empobrecimiento absurdo de acciones y reacciones.

Y lo que es más importante: la estamos alejando del lector. No es una historia tan cercana y real, pues en la vida, queramos o no, funcionamos con los cinco sentidos, y cualquiera de ellos puede actuar en nuestro favor o detrimento en el momento menos indicado.

A fuer de ser sincero, hay que reconocer que dichas orientaciones pecan, si no de obvias e innecesarias, sí de lógicas y de sentido común. Todo el mundo sabe que tenemos unos sentidos inherentes a cualquier sujeto humano, independientemente de su raza, credo, condición sexual, etc. Pero lo que se suele olvidar es de plasmarlo en la obra. Éste no es un asunto baladí, si bien tampoco alcanza la categoría de epopeya.

No es necesario plasmar todos y cada uno de los sentidos en nuestra narración. Esto, además de un malgasto de energías considerable, es un absurdo en toda regla. Nadie dice que un personaje tenga que sentir con todas sus percepciones cada situación, sino simplemente que la sienta, que se acerque -en la medida de lo posible- a lo que en verdad una persona real habría padecido en tal situación. A veces será el sentido auditivo el portavoz de alarma; otras tantas la vista o el olfato. No hay -no debería haber- preponderancia de un sentido frente a otro, siendo un enigma saber cuál de esos perros guardianes invisibles delatarán ese matiz que había pasado otrora desapercibido.

Ésa es la idea. Saber que nuestros sentidos están ahí, y que en cualquier historia pueden surgir y alertar incluso al más despistado. La prudencia y el sentido lógico deben ser los motores para destapar tales acciones involuntarias del sujeto. Siendo de esta forma, el personaje en cuestión no sólo observará la escena, sino que la sentirá, obtendrá todas las variables posibles derivadas en riqueza contextual y desarrollo.

Estará dentro de una ficción cada vez más real. Y el lector lo notará y agradecerá.

domingo 26 de abril de 2009

Cómo convertir con Bookdesigner ebooks en FB2 Para el Papyre

Vamos a ir por lo básico. Esta pretende ser una guía rápida sobre cómo formatear textos. Funcionar, funciona, pero es cierto que los resultados no están optimizados al máximo. Si queréis un tutorial más complejo y exhaustivo, visitad la siguiente dirección .

Soy consciente de que va a a ser con diferencia el tutorial más cutre que podáis encontrar en la red al respecto, pero mientras os pueda ayudar en algo, me conformo. Yo por ahora convierto libros así y no tengo mucha queja. Pese a su brevedad, voy a explicar todo paso a paso, para que no haya ninguna duda, a un nivel de niño pequeño.

Para este mini-tutorial vamos a tomar como ejemplo mi libro de reflexiones "Un alto en el camino", disponible gratuitamente en versión PDF en el blog (menú de la derecha, sección "Mis retoños artísticos).

Primero de todo hay que instalar el programa Bookdesigner (windows, lo siento no hay para linux), el cual se encarga de transformar distintos tipos de documentos (doc, pdf, rtf...) en múltiples formatos de ebook, entre ellos el FB2, el más indicado para el Papyre 6.1.


INSTALACIÓN

1.- Bajamos el instalador del programa en su versión 4.0 y lo instalamos.

2.- Aplicamos el parche de la versión 5.0, que nos da más posibilidades y mejoras en el conversor. Una vez hecho esto, descomprimimos el fichero y guardamos (sobreescribimos) los datos en el directorio raiz donde hayamos instalado el bookdesigner (ej: c/archivos de programa/Book designer 4.0).

3.- Iniciamos la aplicación. Nos debería aparecer un mensaje que nos avise de la actualización.


CONVIRTIENDO DOCUMENTOS

1.- Abrimos el documento en cuestión (ya sea PDF, documento de Word, etc.) con el botón clásico de la carpeta, el segundo empezando por la izquierda-arriba.

IMPORTANTE: Pulsad sobre las imágenes para verlas a tamaño completo


2.- Antes de hacer ningun cambio, debemos poner el lenguaje "spanish" en la configuración (tema de acentos y letra "ñ"). Para ello, pulsamos sobre el icono del destornillador, situado al lado del símbolo de interrogación amarilla. Nos saldrá una ventana en donde seleccionaremos "spanish". Luego guardamos los datos con "Done".



3.- Volvemos al documento en cuestión. Si no queremos complicarnos la vida formateando el texto inicial (ver imágen anterior), vamos al símbolo de "FB2", el formato predilecto del Papyre. (arriba a la derecha). Una vez ahí, tenemos que poner el nombre y apellido del autor (el segundo nombre puede dejarse en blanco si el autor no lo tiene. Como no es mi caso, lo relleno) y el nombre del libro.

Especial atención a tener marcada la casilla de la derecha de "Save as UTF-8", que sirve para prevenir posibles errores.

Abajo del todo ponemos el nombre del archivo que nosotros veremos (no el programa al leeerlo). Aquí cada uno puede poner lo que quiera, aunque es común el escribir primero el apellido del autor, luego el nombre, y finalmente el título del libro.

Una vez hecho esto, le damos a "make book".


4.- A los pocos segundos te saldrá la misma pantalla. ¿La misma? No, porque en donde antes pusiste el nombre y título (parte inferior en azul), ahora te sale una ruta de dirección.

Bien, tenemos que ir a esa ruta. Pulsemos en "read book" del mundo de la derecha, que ahora sí sale disponible (en la imagen anterior se puede apreciar que no). Nos saldrá otra pantalla con el libro (no importa, no cerremos las anteriores).

En esta pantalla aparece el libro en cuestión, pero si nos fijamos... Veremos que tiene ciertos fallos, como la ausencia de "¿" o de acentos y la "ñ". Vamos, que no está en español. Para solucionarlo (ya de manera definitiva para este ebook), nos vamos de nuevo a las opciones, el símbolo del destornillador.


5.- Cambiamos de nuevo el lenguaje a "Spanish" y esta vez le damos a "reload file", comprobando luego que el texto ya no tiene fallo alguno en los signos o acentos. Una vez hecho esto le damos al botón de guardar (el cuarto empezando por la izquierda, o si no, en "file"-> "save". La ruta predefinida es la del programa + /FB2 (ej: C:/Archivos de programa/Book designer 4.0/FB2)


6.- ahora ya sólo nos queda localizar en documento, pasarlo a la tarjeta SD del Papyre y abrirlo con el lector.

En este caso, he creado la carpeta "Mis libros" y he metido el ebook ahí.



Luego, ya dentro del documento, podemos apreciar como no hay ningún problema de tildes ni de símbolos extraños.



CONCLUSIÓN

Esta guía rápida te puede servir para formatear casi todos los documentos que tengas. En el caso particular de este ejemplo, he tenido problemas a la hora de diferenciar capítulos, pero eso no suele ser algo común en un PDF de un autor conocido.

Espero que os ayude. Parece algo lioso, pero una vez sabes los pasos, no tardas más de 5 minutos en formatear cada ebook.

De todas formas, si teneis algún problema, reitero lo dicho; visitad este tutorial, en el cual dejan atados todos los cabos sueltos.

jueves 23 de abril de 2009

Impresiones Lector de ebooks Papyre 6.1

Hace una semana recibí el Papyre 6.1, un lector de ebooks (.doc, .rtf, .pdf...) que funciona, al igual que el resto de competidores, con tinta digital. Existen otras marcas, con sus pros y sus contras. Yo voy a centrarme en el Papyre, que es lo que conozco.

Aquí podemos ver una imagen genérica del modelo en cuestión



¿Qué ventajas tiene respecto a un portátil o un PDA? A parte de una pantalla ajustada para la lectura (6 pulgadas), funciona con tinta electrónica, con lo cual la visibilidad es perfecta y sin perjuicio para nuestros ojos.

Podría extenderme más respecto a las características de este aparato, pero me voy a centrar únicamente en mi experiencia de usuario. Para más información, muy detallada y clara, podéis visitar la siguiente dirección (http://www.tuexperto.com/2009/03/14/papyre-61-hemos-probado/)

Vayamos ahora con mis impresiones tras una semana de uso.

Lo primero que hay que decir es que el Papyre cumple con lo prometido. La lectura de ebooks es muy grata, con una autonomía remarcable -aún no he recargado la batería- y una facilidad de uso apta para cualquier tipo de persona, desde jóvenes geeks hasta un anciano alejado de la tecnología.

He leído dos libros enteros (de más de 500 páginas impresas cada uno) y voy por el tercero. Hasta ahora no he tenido el más mínimo problema en ningún sentido. Bien cierto es que para poder leer los libros con facilidad hay que convertirlos previamente al formato fb2, que es el más característico del sistema, pero para ello existen multitud de herramientas que ofrecen un buen resultado final.

Personalmente, yo uso y recomiendo el programa Book designer, el cual puede convertir cualquiera de los formatos clásicos (.doc, .rtf, .pdf...) en fb2. En la próxima entrada expondré los pasos necesarios para realizar correctamente la conversión de documentos.

El precio del Papyre es caro, muy caro. 300 euros (España) no es un caramelo muy accesible, pese a llevar incluido en el precio los gastos de envío y una tarjeta SD de 2GB con una ingente cantidad de libros clásicos para leer. Los comienzos son duros y no estamos en época de despilfarro o capricho.

La tienda a la que me refiero es Grammata, el distribuidor español del producto.



Sin embargo, he de aclarar que si eres un buen lector, un lector constante que lee al menos un par de libros al mes, es una buena inversión. No ya sólo por lo obvio de este asunto, sino también por el sentimiento de tener una biblioteca organizada en un producto que no es mayor que una caja de DVD. Puedes crearte tus carpetas personalizadas e ir organizando tu biblioteca perfecta. Poco a poco, eso sí, pero sin marcha atrás.

No sé el resto de la gente, pero yo ya no podía poner más libros en mi cuarto. Más de cien libros visibles para una habitación pequeña son muchos libros, y las estanterías, pese a ser un recurso bastante práctico, no son ilimitadas en cuanto a espacio. Las paredes tampoco.

Ahora con el Papyre ya no tengo esos problemas. Si consideramos que un ebook puede ocupar de media 1MB (contando colecciones de relatos y novelas cortas y extensas), en una tarjeta SD de 2GB (la que te adjuntan al comprar el libro), podremos meter hasta 2000 libros. Posiblemente más de los que puedas leer, si no en vida, al menos en muchos, muchos años.

¿Puntos negativos? Resulta extraño leer en el Papyre. No me refiero al apartado técnico, sino al psicológico. En mi caso, tras tener preparada una lista previa de ebooks antes de que me llegase el envío, me enfrento a la idea de decenas y decenas de libros en "lista de espera". Con obras impresas, a no ser que seas un adicto a la biblioteca pública más cercana, esto es más difícil que ocurra.

Entiendo que tal suceso no pueda considerarse en realidad como negativo, pero sí es algo que hay que tener en cuenta. El proceso de lectura y organización de obras se agiliza tanto que tenemos que ser conscientes de no obsesionarnos con obtener más y más libros digitales para el Papyre.

Sólo con la tarjeta de 2GB que viene con el libro, ya tenemos 500 obras disponibles. Casi nada.

La verdad es que estoy contento con el aparato, pese al desembolso económico. Es un gadget al que se le puede dar mucho uso, si en verdad tienes interés.

Eso sí, no es algo apropiado para lectores ocasionales, ni aficionados al cómic o derivados. Sólo los llamados "lectores clásicos", ésos que leen páginas y páginas, horas y horas sin que aparezca ninguna sola imagen o detalle más allá del formateo del texto, disfrutarán de todo su potencial.

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Enlaces de interés:

-Tienda Grammata: http://www.grammata.es/

-Análisis del Papyre 6.1: http://www.tuexperto.com/2009/03/14/papyre-61-hemos-probado/